Habla con fluidez casi diez lenguas diferentes. Ha decidido compartir su secreto y compartir consejos, técnicas, estrategias y principios para que tú también lo consigas

Alex Voloza, además de su ruso natalhabla perfectamente alemán, inglés y ucraniano. Además, tiene fluidez con el francés, el español, el italiano y el polaco y un nivel básico de portugués, hebreo, rumano, holandés y el resto de idiomas eslavos.

«Cuando estaba en la escuela no se me daba bien estudiar el segundo idioma obligatorio (inglés). Pero, al cumplir doce años comencé a trabajar con un profesor que me enseñó lo emocionante que puede ser el aprendizaje de uno nuevo. Desde entonces, he pasado miles de horas en diferentes universidades aprendiendo nuevas lenguas, en cursos y también a nivel autodidacta», asegura a ‘Medium’.

Lo más importante es aprender a ver la parte divertida del estudio de otras lenguas y motivarse para poder desarrollar tus habilidades y capacidades. «Cualquiera puede hacerlo. Como ‘coach’ veo a otros estudiantes de diferentes nacionalidades, edades y contextos que tienen mucho más talento que yo. En cualquier caso, todo se reduce a la práctica constante«, explica.

Motivación, tiempo y esfuerzo

Nada puede vencer a estos tres factores. Si no pasas tiempo todos los días practicando el idioma, no alcanzarás nunca la suficiente fluidez. Necesitas hábitos efectivos de administración del tiempo para aprovechar al máximo lo que tienes. Combina tus actividades diarias con el aprendizaje y bombardea tu cerebro con etiquetas y materiales dinámicos. No subestimes el papel que tiene poder hablar con otra persona y practicar con ella regularmente. Por último, no tengas miedo de cometer errores. «Fallar y recibir las correspondientes correcciones y comentarios te permitirán alcanzar la fluidez lo más rápido posible», comenta Voloza.

Cada uno tiene una motivación diferente para querer hablar otro idioma. Debes disfrutar cada día de lo que haces, vive en el presente y no en el futuro y sobre todo aprecia lo que vayas adquiriendo cada día. El aprendizaje de idiomas es un maratón, no un ‘sprint’. Necesitas una fuerte motivación para mantener el rumbo. Lo que sucede en tu casa o en el trabajo puede alejarte de tus objetivos y a veces hacerte creer que no progresas y desanimarte, por eso, es importante que mires hacia atrás para que veas dónde estabas hace unos meses y te des cuenta todo lo que has avanzado.

Mitos

«Hay muchas fábulas, o mejor dicho, peligrosas verdades a medias que rodean el aprendizaje de un idioma. Los más típicos son: no tengo dinero, no tengo tiempo y no tengo suficiente talento para aprender una lengua nueva», asegura el políglota.

Estas declaraciones no son completamente falsas. El dinero te da la oportunidad y si te permite viajar o trabajar con alguien nativo, tienes una clara ventaja. También es cierto que una persona puede ser más rápida que otra a la hora de aprender y no todos tienen el mismo tiempo ni las mismas tareas en su vida diaria. Que alguien pueda alcanzar un nivel B2 en cinco meses y que otro tarde tres años, no significa que no valga la pena comenzar con ello.

Vivir en un país donde se habla el idioma te brinda muchas oportunidades de entrenamiento. Sin embargo, hoy en día no es tan necesario por la cantidad de recursos online que existen. «Hay mucha gente que ha estado años en el extranjero y está muy lejos de dominar su lengua y otros que se volvieron bilingües sin haberlo pisado nunca», explica.

Mantener fresco el lenguaje se vuelve cada vez más importante para los políglotas a medida que aprenden otros nuevos. Los que se lo toman en serio crean estilos de vida únicos que les permiten conservar el contacto diario con todas sus lenguas o al menos una vez por semana: buscan trabajos multilingües, leen, y escuchan a otros compañeros. «La perfección no es tan importante mientras puedas comunicarte y entender a otras personas», concluye.

Beber alcohol ayuda

Seguro que conoces la leyenda urbana que dice que tomar unas copas ayuda a hablar mejor inglés. Resulta que no era solo una creencia popular. Un grupo de investigadores de las Universidades de Maastricht y Liverpool y el King’s College de Londres han llegado a la conclusión que la capacidad de las personas bilingües para hablar un segundo idioma mejora después de haber consumido una dosis baja de bebidas alcohólicas.

La perfección no es tan importante mientras puedas comunicarte y entender a otras personas

El estudio, publicado en el ‘Journal of Psychopharmacology’, apunta que el alcohol afecta sensiblemente las “funciones ejecutivas” -que incluyen la capacidad de recordar, prestar atención e inhibir comportamientos inapropiados-, y son muy importantes cuando se habla una segunda lengua no nativa. Los investigadores estudiaron a 50 hablantes nativos de alemán en la universidad, donde habían aprendido a leer, escribir y hablar en holandés. A algunos participantes se les dio una bebida «con» y a otros «sin», y se les pidió que conversasen en holandés durante unos minutos.

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